Nutrición, ayuno y entrenamiento en mujeres: qué dice la evidencia

Uso de esta nota

Referencia general para ajustar alimentación, entrenamiento y recuperación. Los rangos deportivos son puntos de partida, no prescripciones clínicas. Embarazo, lactancia, enfermedad renal, diabetes tratada, antecedentes de trastorno alimentario o posibles signos de RED-S requieren personalización profesional.

⚡ Ficha rápida

Pregunta Respuesta práctica
¿Qué priorizar? Energía suficiente para sostener salud, ciclo, vida diaria, entrenamiento y recuperación. Una cifra de macronutrientes no compensa comer demasiado poco.[1][2]
¿Cuánta proteína? En personas activas, el consenso deportivo general propone 1,2–2,0 g/kg/día; en deporte femenino, la posición específica propone 1,4–2,2 g/kg/día. 1,6 g/kg/día es una referencia práctica frecuente, no una obligación universal.[1][9]
¿Cómo repartirla? Varias tomas cada 3–4 h. Cerca del entrenamiento, 0,32–0,38 g/kg es la referencia femenina; de forma general, 0,25–0,40 g/kg o unos 20–40 g por toma cubre muchos contextos deportivos.[1][8]
¿Cuántos carbohidratos? Ajustar a la carga: desde 3–5 g/kg/día en días ligeros hasta 6–10 g/kg/día en resistencia moderada-alta. 8–12 g/kg/día corresponde a volúmenes extremos, no a cualquier persona activa.[9]
¿Comer antes? Cuanto más intensa, larga o próxima a otra sesión sea la actividad, más útil es llegar con carbohidratos y sin hambre. Reducir grasa y fibra cuando hay poco margen o sensibilidad digestiva.[8][9]
¿Comer después? Incluir energía y proteína; añadir más carbohidrato si se agotó glucógeno o habrá otra sesión pronto. No existe una ventana de pocos minutos, pero tampoco conviene retrasar habitualmente la comida tras sesiones exigentes.[1][8]
¿Ayunar o desayunar? Elegir el patrón que permita cubrir energía y rendir. El ayuno no es superior por sí mismo; desayunar suele ayudar si se entrena temprano, aparece hambre intensa o cuesta completar la ingesta diaria.[3][4][6]
¿Ajustar al ciclo? Registrar síntomas y rendimiento durante 2–3 ciclos; modificar solo ante patrones repetidos. No hay una pauta universal por fases.[1][10][11]
¿Qué vigilar? Fatiga, frío, mareos, alteraciones menstruales, lesiones óseas, peor recuperación, pérdida de peso no buscada, hambre extrema o rigidez alimentaria pueden apuntar a baja disponibilidad energética/RED-S.[2]

Fórmulas básicas

Carbohidratos diarios (g) = peso (kg) × objetivo (g/kg/día)
Proteína diaria (g) = peso (kg) × objetivo (g/kg/día)
Proteína por toma (g) = peso (kg) × objetivo (g/kg/toma)

🍚 Carbohidratos diarios según la carga

Estos rangos se usan en nutrición deportiva para periodizar el combustible según la demanda real. El día de descanso, la sesión técnica breve y una etapa larga de resistencia NO necesitan la misma cantidad.[9]

Carga o contexto aproximado Objetivo Ejemplo para 60 kg Criterio de ajuste
Ligera: baja intensidad, técnica, fuerza breve o descanso activo 3–5 g/kg/día 180–300 g/día Empezar en la parte baja si el volumen es pequeño; subir si hay hambre, mala recuperación o una sesión exigente al día siguiente.
Moderada: alrededor de 1 h/día de ejercicio moderado 5–7 g/kg/día 300–420 g/día Priorizar más carbohidrato antes y después de la sesión.
Resistencia moderada-alta: 1–3 h/día 6–10 g/kg/día 360–600 g/día Acercarse al extremo alto en jornadas largas, bloques intensos o competición.
Extrema: más de 4–5 h/día de resistencia 8–12 g/kg/día 480–720 g/día Reservado para volúmenes extremos y, preferiblemente, planificación profesional.
El extremo alto no es para cualquier persona activa

8–12 g/kg/día se orienta a resistencia extrema, gran gasto y reposición agresiva de glucógeno. En fuerza breve, salud general o pocas horas semanales suele bastar mucho menos. Los rangos tampoco obligan a comer una cantidad que cause malestar: se ajustan a gasto, objetivos, tolerancia y respuesta.[8][9]

Ejemplo de cálculo: una mujer de 60 kg con carga ligera-media y objetivo de 4 g/kg/día necesitaría como referencia 60 × 4 = 240 g de carbohidratos en el conjunto del día.

⏱️ Carbohidratos alrededor del entrenamiento

Momento y sesión Referencia deportiva Para 60 kg Cuándo no hace falta perseguirla
1–4 h antes de una sesión o prueba exigente 1–4 g/kg 60–240 g No es una cuota para una sesión corta o suave. La parte alta encaja mejor con una prueba larga y varias horas para digerir.[8][9]
Durante menos de 45 min Generalmente no hacen falta carbohidratos Si se comenzó bien alimentada y la intensidad es tolerable, agua según sed y contexto suele bastar.[9]
Durante 45–75 min de alta intensidad Pequeñas cantidades o enjuague bucal con carbohidratos pueden ayudar No exige una tasa fija No suele ser necesario en ejercicio suave o si no mejora sensaciones ni rendimiento.[9]
Durante 1–2,5 h 30–60 g/h Igual para cualquier peso como punto de partida Puede bastar el extremo bajo; practicar la tolerancia digestiva antes de una competición.[1][8][9]
Durante más de 2,5–3 h Hasta 90 g/h, usando mezclas de carbohidratos transportables Igual para cualquier peso No empezar directamente en 90 g/h: solo tiene sentido en resistencia muy prolongada y requiere entrenamiento intestinal.[9]
Después, recuperación normal Comida habitual con carbohidrato + proteína; alcanzar el total diario Sin objetivo horario obligatorio Si quedan ~24 h, la dieta diaria es suficiente y no hubo gran vaciado de glucógeno, no hace falta una reposición agresiva.[8][9]
Después, reposición rápida porque habrá otra sesión en menos de 8 h 1,0–1,2 g/kg/h durante las primeras 4 h 60–72 g/h No es necesario tras fuerza breve, cardio suave o cuando la próxima sesión será al día siguiente. Es especialmente relevante si la recuperación disponible es menor de 4 h.[8][9]
Qué significa “hasta 90 g/h”

Es un techo para ejercicio muy prolongado, no un objetivo inicial. Por encima de unos 60 g/h suele emplearse una mezcla de glucosa/maltodextrina y fructosa para aumentar la absorción. Debe ensayarse en entrenamiento, no estrenarse en competición.[9]

🥛 Proteína diaria y por toma

Contexto Referencia Cómo usarla
Salud pública, persona adulta sana 0,83 g/kg/día Ingesta de referencia poblacional de EFSA; no representa necesariamente el objetivo óptimo para entrenar, ganar fuerza o preservar masa muscular en déficit energético.[17]
Persona físicamente activa 1,2–2,0 g/kg/día Consenso deportivo general: la zona baja puede cubrir cargas moderadas; la alta se reserva para entrenamiento intenso, gran volumen o restricción energética planificada.[9]
Deporte femenino y entrenamiento exigente 1,4–2,2 g/kg/día La posición ISSN para atletas mujeres sitúa aquí el rango diario; el extremo alto puede cobrar interés con gran carga, restricción energética planificada o perimenopausia/posmenopausia, siempre de forma individual.[1]
Objetivo práctico intermedio 1,6 g/kg/día Útil en muchos programas de fuerza y actividad deportiva; no es obligatorio para una persona sedentaria ni suficiente por sí solo si falta energía total.[1][9]
Distribución general 0,25–0,40 g/kg/toma, cada 3–4 h Aproximadamente 20–40 g de proteína de calidad por comida o toma en muchas personas.[8]
Cerca del entrenamiento en atletas mujeres 0,32–0,38 g/kg/toma Puede tomarse antes o después según horario y tolerancia; no exige duplicar la dosis a ambos lados.[1]

Ejemplos por peso

Peso Salud pública 0,83 g/kg/día Objetivo práctico 1,6 g/kg/día Toma deportiva 0,32–0,38 g/kg
50 kg 42 g/día 80 g/día 16–19 g
60 kg 50 g/día 96 g/día 19–23 g
70 kg 58 g/día 112 g/día 22–27 g
80 kg 66 g/día 128 g/día 26–30 g

Ejemplo de reparto para 60 kg y 1,6 g/kg/día: 96 g/día, por ejemplo cuatro tomas cercanas a 24 g. No es necesario que todas sean idénticas.

Enfermedad renal y personalización

En enfermedad renal, alteraciones hepáticas, embarazo, edad avanzada con enfermedad, dietas muy restrictivas o medicación relevante, la cantidad debe individualizarse con el equipo clínico y un dietista-nutricionista. No aumentar proteína automáticamente.

🥗 Equivalencias alimentarias aproximadas

Las cifras cambian por marca, variedad, cocción, escurrido y tamaño. Sirven para reconocer porciones, no para sustituir la etiqueta o una base de composición alimentaria.[18]

Fuentes que aportan aproximadamente 20–30 g de proteína

Alimento Ración orientativa Proteína aproximada
Pechuga de pollo o pavo cocida 80–100 g 24–30 g
Atún al natural escurrido 100–120 g 24–30 g
Pescado blanco o salmón cocido 110–140 g 22–30 g
Huevos + claras 2 huevos + 120 g de claras 25–28 g
Yogur tipo skyr o alto en proteína 200–250 g 20–27 g
Queso fresco batido o cottage 200–250 g 20–30 g
Tofu firme 200–250 g 20–30 g
Tempeh 120–150 g 22–30 g
Seitán 100–120 g 22–30 g
Lentejas cocidas + pan 250 g + 40 g 25–28 g

Raciones habituales de carbohidratos útiles antes o después

Alimento Ración orientativa Carbohidratos aproximados Uso práctico
Plátano mediano-grande 1 unidad 25–30 g Poco margen; fácil de transportar.
Pan 2 rebanadas, 70–80 g 35–40 g Antes o después; combinar con proteína si hay tiempo.
Avena seca 60 g 36–40 g Mejor con 1–3 h de margen si la fibra se tolera.
Arroz cocido 150 g 40–45 g Comida previa o recuperación.
Pasta cocida 200 g 55–60 g Sesión larga o comida posterior.
Patata cocida/asada 250 g 40–45 g Recuperación o comida con varias horas de margen.
Fruta desecada 40 g 25–30 g Poco volumen; útil durante actividad prolongada si se tolera.
Bebida deportiva al 6 % 500 ml 30 g Durante sesiones largas o intensas; no necesaria como bebida cotidiana.

🏋️ Antes de entrenar: matriz rápida

La mejor comida previa es la que aporta energía y se digiere bien. Cuanto menos tiempo quede, menor volumen y menos grasa, fibra y proteína abundante. Probar antes de competir.[8][9]

Tiempo disponible Fuerza breve Cardio suave Cardio intenso o largo Doble sesión / competición
3–4 h Comida completa: arroz o patata + pollo/tofu + verduras toleradas. Comida habitual equilibrada; no hace falta sobrecargar carbohidratos. Usar la referencia 1–4 g/kg, normalmente en la zona baja-media: pasta/arroz + proteína magra + poca grasa. Comida rica en carbohidratos, proteína moderada y líquidos; reservar la parte alta de 1–4 g/kg para gran demanda y buena tolerancia.
1–2 h Yogur o soja + cereal + fruta; bocadillo pequeño con proteína magra. Fruta + yogur, tostada o una comida pequeña si hay hambre. Avena fina, pan con mermelada + yogur, arroz con leche o batido tolerable. Reducir fibra y grasa. Carbohidrato fácil de digerir + algo de proteína; priorizar volumen moderado y planificar también la recuperación entre sesiones.
Menos de 30–45 min Si hace falta: fruta madura, compota o una tostada; evitar una comida grande. Puede no hacer falta si se llega sin hambre y bien alimentada. Plátano, bebida deportiva, gel o fruta desecada en una cantidad ya ensayada. Carbohidrato de digestión rápida y líquido; llevar combustible para durante y después.

No hace falta comer justo antes de una sesión corta y suave si se llega con energía, sin hambre problemática y se ha comido suficiente durante el día. Sí conviene revisar la estrategia si aparecen mareos, debilidad, hambre intensa, pérdida de rendimiento o compensación excesiva posterior.

🔄 Después de entrenar: decidir por urgencia

Situación Prioridad Ejemplos
Fuerza breve, próxima sesión al día siguiente Comida normal en las horas siguientes: energía suficiente + una toma de proteína + carbohidrato según hambre y carga. Tortilla con pan y fruta; yogur alto en proteína con avena; tofu con arroz.
Cardio suave o corto Rehidratar y continuar el patrón habitual; no hace falta una bebida de recuperación especial. Comida prevista, fruta con yogur o bocadillo si coincide con hambre.
Cardio intenso/largo o intervalos Acercar la comida, aportar proteína y una ración generosa de carbohidratos. Arroz con legumbres y huevo; pasta con atún; batido de leche/soja + plátano y luego comida completa.
Otra sesión en menos de 8 h Iniciar pronto la reposición: 1,0–1,2 g/kg/h de carbohidrato durante 4 h, más proteína y líquidos/sodio según pérdidas. Varias tomas: arroz o pasta, pan, fruta, bebida deportiva, lácteo o soja, según tolerancia.

La “ventana” no se cierra en minutos. La urgencia aumenta cuando se entrenó con poca ingesta, la sesión vació glucógeno, cuesta cubrir energía o queda poco tiempo hasta la siguiente carga.[1][8][9]

🕒 Ayuno, desayuno y horarios

El ayuno intermitente puede servir como estructura horaria, pero no ha mostrado una superioridad consistente frente a una restricción energética convencional para perder peso. Desayunar tampoco es obligatorio por sí mismo: importa si el patrón permite cubrir necesidades, entrenar y vivir con normalidad.[3][4]

Puede encajar Conviene evitar o revisar
Persona sana que lo prefiere, cubre energía y nutrientes y mantiene buen rendimiento. Embarazo, lactancia, adolescencia, diabetes tratada o medicación que exige comida, salvo indicación clínica.
Sesión corta y suave, comenzada bien alimentada y sin síntomas. Entrenamiento intenso, largo, doble sesión o competición sin combustible previo. Comer antes mejora de media el rendimiento aeróbico prolongado.[6]
Desayuno tardío que no provoca hambre extrema ni compensación posterior. Pérdida de peso no buscada, fatiga, frío, mareos, alteraciones menstruales, lesiones o peor recuperación.
Horario flexible que facilita adherencia sin rigidez social. Antecedentes de trastorno alimentario, miedo a romper el ayuno, atracones o ejercicio compensatorio.
Turno nocturno con comida completa antes del turno y tomas ligeras planificadas durante la noche. Trabajar, conducir o entrenar con hambre peligrosa, debilidad o somnolencia para cumplir una regla horaria.

Desayunar suele ser útil cuando: se entrena temprano, la sesión será intensa, cuesta comer suficiente más tarde, hay náuseas con comidas grandes, existe riesgo de baja disponibilidad energética o se necesita distribuir mejor la proteína.

En turno nocturno: priorizar suficiencia y seguridad. Puede tolerarse mejor una comida completa antes del turno y opciones más pequeñas de madrugada, pero el ritmo circadiano no justifica pasar hambre ni omitir la recuperación.

🩸 Ciclo menstrual: registrar antes de ajustar

Registrar 2–3 ciclos permite reconocer patrones personales. Anotar también anticoncepción, cambios de entrenamiento, viajes, estrés o enfermedad para no atribuirlo todo al ciclo.[1]

Dato semanal o diario Patrón observado Ajuste razonable
Hambre Aumenta de forma repetida en días similares Añadir una colación o aumentar raciones de carbohidrato, proteína y grasas saciantes; no intentar ignorarla por norma.
Saciedad Cuesta terminar comidas grandes Repartir la energía en más tomas o usar opciones densas y fáciles de digerir.
Energía Bajón repetido antes o durante el sangrado Revisar sueño, ingesta total, hierro si hay sangrado abundante y combustible previo; reducir carga solo si ayuda.
Sueño Peor sueño en una fase concreta Proteger horario, limitar alcohol/cafeína tardía y evitar llegar a la noche con hambre extrema.
Hinchazón/digestión Síntomas repetidos en días concretos Reducir temporalmente volumen, grasa o fibra antes de entrenar; mantener hidratación y alimentos tolerables.
Rendimiento Cae solo en determinadas sesiones o días Comparar con sueño, combustible y carga; ajustar intensidad o comida previa, no cancelar automáticamente una fase entera.
Recuperación Dolor o fatiga duran más Aumentar energía y carbohidratos alrededor de la carga, asegurar proteína y revisar programación.
Sangrado Abundante, doloroso, irregular o ausente Consultar; valorar hierro y causas clínicas. No suplementar hierro a ciegas.

No existe un “cycle syncing” universal. Si no aparece un patrón repetible, no hace falta modificar entrenamiento o dieta por calendario.

Sobre las 168 kcal

Un metaanálisis observó una diferencia media cruda de 168 kcal/día de ingesta entre fase lútea y folicular, con mucha heterogeneidad. No es una cuota fija, una medición del gasto individual ni una cantidad que deba añadirse automáticamente.[11]

🤰 Etapas vitales

Etapa Prioridades Referencia energética poblacional EFSA
Embarazo Seguimiento obstétrico; suficiencia energética; calidad y seguridad alimentaria; proteína, carbohidratos y micronutrientes personalizados. Evitar ayuno deliberado, dietas cetogénicas o suplementos sin revisión clínica. Requerimiento medio adicional aproximado: +70 kcal/día en el primer trimestre, +260 en el segundo y +500 en el tercero.[13]
Lactancia Cubrir producción de leche, recuperación, hidratación y hambre; evitar restricciones rígidas. La necesidad cambia con lactancia exclusiva/parcial, producción, actividad y reservas corporales. Coste energético medio de producir leche durante los primeros 6 meses: alrededor de 500 kcal/día. Parte puede proceder de reservas corporales, por lo que NO equivale automáticamente a prescribir +500 kcal de ingesta.[13]
Perimenopausia y menopausia Entrenamiento de fuerza, actividad aeróbica, proteína distribuida, carbohidratos ricos en fibra ajustados a carga, calcio/vitamina D según contexto, sueño y control cardiometabólico/óseo. EFSA no asigna un incremento fijo por menopausia. La energía se estima por gasto en reposo, actividad y objetivos; puede cambiar con edad, masa magra y síntomas.[13]

Estas son medias para poblaciones, no una prescripción individual. Gestación múltiple, evolución del peso, hiperémesis, diabetes gestacional, producción de leche, deporte y enfermedad cambian las necesidades.[13]

🌿 Microbiota y estroboloma

Prácticas con mejor fundamento

Aún experimental o no establecido

🚨 RED-S y baja disponibilidad energética

RED-S puede aparecer cuando, tras descontar el coste del ejercicio, queda energía insuficiente para sostener funciones fisiológicas. No depende de una única dieta ni se diagnostica con una sola señal.[2]

Checklist de alerta

Los anticonceptivos hormonales pueden ocultar la señal menstrual; en ese caso importan más la energía, lesiones, rendimiento, recuperación, estado de ánimo e historia alimentaria.[1][2]

A quién consultar

Situación Profesional apropiado
Amenorrea, sangrado anormal, dolor óseo, fractura por estrés, síncope, pérdida de peso o síntomas metabólicos Medicina de familia, ginecología o medicina del deporte
Dificultad para cubrir energía, ajuste a entrenamientos, dieta restrictiva o sospecha de RED-S Dietista-nutricionista con experiencia deportiva o en salud femenina
Miedo a comer, atracones, purgas, ejercicio compulsivo o antecedentes de trastorno alimentario Salud mental y equipo especializado
Embarazo o lactancia Equipo obstétrico y dietista-nutricionista cualificado
Suplementos, extractos o dosis altas con medicación/enfermedad Profesional prescriptor o farmacéutico
No experimentar sin supervisión

Embarazo, lactancia, diabetes tratada, enfermedad renal o hepática, antecedentes de trastorno alimentario y suplementación múltiple requieren evaluación individual. Nunca se debe modificar medicación para adaptar un ayuno sin indicación clínica.

🔎 Matices y límites

Referencias

  1. Sims ST, et al. International Society of Sports Nutrition position stand: nutritional concerns of the female athlete. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2023. PMC · DOI
  2. Mountjoy M, et al. 2023 International Olympic Committee's (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs). British Journal of Sports Medicine, 2023. PubMed · DOI
  3. Sievert K, et al. Effect of breakfast on weight and energy intake: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 2019. PMC · DOI
  4. Garegnani LI, et al. Intermittent fasting for adults with overweight or obesity. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2026. PubMed · DOI
  5. de Cabo R, Mattson MP. Effects of Intermittent Fasting on Health, Aging, and Disease. New England Journal of Medicine, 2019. PubMed · DOI
  6. Aird TP, Davies RW, Carson BP. Effects of fasted vs fed-state exercise on performance and post-exercise metabolism: a systematic review and meta-analysis. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 2018. PubMed · DOI
  7. Abassi W, et al. Systematic Review: Does Exercise Training Influence Ghrelin Levels? International Journal of Molecular Sciences, 2025. PMC · DOI
  8. Kerksick CM, et al. International Society of Sports Nutrition position stand: nutrient timing. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2017. PMC · DOI
  9. Thomas DT, Erdman KA, Burke LM. American College of Sports Medicine Joint Position Statement: Nutrition and Athletic Performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 2016. PubMed · DOI
  10. Benton MJ, Hutchins AM, Dawes JJ. Effect of menstrual cycle on resting metabolism: a systematic review and meta-analysis. PLOS ONE, 2020. PMC · DOI
  11. Tucker JAL, et al. The Effect of the Menstrual Cycle on Energy Intake: A Systematic Review and Meta-analysis. Nutrition Reviews, 2024/2025. PMC · DOI
  12. Robinson J, et al. Effect of nutritional interventions on the psychological symptoms of premenstrual syndrome in women of reproductive age: a systematic review of randomized controlled trials. Nutrition Reviews, 2024/2025. PMC · DOI
  13. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for energy. EFSA Journal, 2013. PMC · DOI
  14. Teede HJ, et al. Recommendations From the 2023 International Evidence-based Guideline for the Assessment and Management of Polycystic Ovary Syndrome. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2023. PMC · DOI
  15. Saravinovska K, et al. The impact of estrogen status on the gut microbiome: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Endocrinology, 2026. PMC · DOI
  16. Glisic M, et al. Phytoestrogen supplementation and body composition in postmenopausal women: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Maturitas, 2018. PubMed · DOI
  17. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for protein. EFSA Journal, 2012. DOI
  18. U.S. Department of Agriculture. FoodData Central. Base de datos

Revisión